Las semillas de chía y lino se están volviendo cada vez más populares por buenas razones. Pasemos a detallarlas.
La chía es rica en fibra, conteniendo 34 g cada 100 g, por lo que ayuda a dar saciedad. Además la fibra de ambos tipos de semillas es parcialmente degradada por las bacterias buenas del intestino. Además promueven el transito intestinal, mejorando la constipación, gracias a su gran cantidad de mucilago que lubrica las paredes intestinales. Disminuye el colesterol absorbido de la dieta y ayudan a reducir los triglicéridos. Lo cual ayuda a mantener la salud del corazón y los vasos sanguíneos.
Son ricas en proteínas por lo que también de esta forma estimula la saciedad disminuyendo la cantidad de comida ingerida durante el día. Además gracias a la alta cantidad de fibra ayuda a controlar el azúcar en sangre luego de las comidas
Contienen ácidos grasos omega 3 alfa linolénico (ALA). Son muy necesarios ya que no son producidos por el organismo ósea que deben ser ingeridos en alimentos o suplementos. A partir de el acido alfa linolénico se produce una pequeña cantidad de EPA y DHA que son ácidos grasos también esenciales y también tienen efectos antiinflamatorios y ayudan a prevenir procesos ateroescleróticos. Se encuentran en el cerebro ya que forman parte de la mielina en las neuronas.
Son ricas en antioxidantes. Estos elementos reducen el daño celular. También cabe aclarar estos omegas no son iguales por eso es recomendable disminuir los omegas 6 y aumentar los omegas 3. Dentro de los omegas 3 necesitamos tanto EPA como DHA y ALA. POR ESO LA DIETA EQUILIBRADA EN PESCADOS, SEMILLAS Y NUECES O SUPLEMENTANDO EXOGENAMENTE.
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